Cuando los jugadores esperan

LUCÍA MACHADO

En la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales entrenan los jugadores que quieren ser parte de un equipo profesional, pero que se encuentran sin contrato. En medio de la incertidumbre de no tener trabajo ni poder dedicarse a aquello para lo que se prepararon durante años, la Mutual apuesta a su Departamento de Psicología para brindarles apoyo en salud mental.

Es solo un portón. Parece un simple límite. Sin embargo, la puerta del complejo de entrenamiento de la Mutual Uruguaya de Futbolistas de Profesionales (MUFP) es una que los jugadores no quieren atravesar para entrar, pero sí ansían cruzar al salir. No es por las condiciones del lugar, que se encuentra a la par de la mayoría de los clubes de primera división: hay cancha sintética para jugar aunque llueva, atención de kinesiólogos, entrenamientos de fútbol todos los días e incluso tienen fruta para después de practicar. Es porque, a pesar de contar con esos recursos, la cabeza corre en otras canchas: el problema es ser un jugador libre.

—Es brava la incertidumbre, es una profesión muy incierta. Cuando llega el cierre del año y no tenés contrato, no sabés si conseguís club o no —cuenta Luciano “Cafú” Barbosa, el exfutbolista y actual entrenador del equipo de la Mutual, sobre la situación en la que arriban los jugadores al complejo.

Por eso, el desafío es manejar las situaciones que la mente puede desencadenar cuando a un futbolista no le queda más que entrenar y esperar: ansiedad, depresión, consumo de sustancias, apatía o un montón de enfermedades que pueden configurarse como más o menos graves dependiendo de la inteligencia emocional del jugador, de cómo esté rodeado o de si tiene un entorno que pueda detectarlo.

EN EL LIMBO

—Vengo desde el año pasado. Estaba jugando en la B y me lesioné. Me rompí la rodilla. Después llegué a la Mutual a hacer la recuperación. Acá tienen equipo para eso. Me sirve porque en tu casa vos podés entrenar, pero no hacer fútbol. Acá sí —explica Christian Heguaburo, que con 25 años juega como delantero en el equipo de la Mutual y que pasó por varios equipos profesionales como Cerrito, Villa Teresa y Uruguay Montevideo.

—Yo tenía muchos prejuicios sobre terminar jugando en la Mutual —confiesa Bruno Montelongo, quien pasó por el Milan y jugó con Suárez y Cavani un Mundial en la selección sub-20—. No quería porque, con la carrera que hice, se ve mal terminar acá. Quiero seguir jugando al fútbol. Llegué y Cafú me recibió de la mejor manera, y ahí se me pasó eso. Dan un servicio completo, mejor que el de algunos clubes de primera.

—Llegué a principios de año porque quiero estar competitivo —dice Lucas Vignone, que tiene 23 años y, como no quiere dejar de jugar al fútbol, alterna su tiempo entre los entrenamientos y un emprendimiento gastronómico familiar—. En realidad, sigo entrenando porque busco la oportunidad de jugar en la liga profesional. Nunca tuve esa chance, estuve en equipos de la C, que es amateur.

—Empecé con la Mutual el año pasado, hice toda la pretemporada, estuve tres meses y después conseguí un equipo —narra Mathías Riccino, de 25 años—. Este año hice lo mismo, volví en enero, hicimos la pretemporada hasta que conseguí equipo. Me fui, pero al final no pude arreglar, así que volví y ahora estoy entrenando hace ya dos meses.

Son 15 los jugadores que entrenan en noviembre de 2021 en el equipo de la Mutual. Las situaciones de cada uno son variadas, pero prima la sensación de estar a la deriva y aparece como protagonista la preocupación por la salud mental. No es sencillo mantener la calma cuando el futuro es incierto. ¿Podrán volver a ser parte de un equipo de primera? ¿Refuerzo de algún club de segunda? ¿Cuánto tiempo vale la pena seguir entrenando por si los llaman? ¿Volverán a tener una entrada fija de dinero el mes que viene? ¿Cuándo es momento de abandonar?

Su entrenador lo tiene claro: no es fácil motivar un equipo cuando no hay campeonato, el plantel cambia constantemente y el objetivo más optimista no es el triunfo, sino abandonar la Mutual. Además, luego de la mitad del año es muy difícil conseguir un pase, por lo que entrenan solo “para no perder el ritmo".

—A veces digo: “¡Qué hago gritándole a los chiquilines! ¿Por qué le grito a esta gente si lo que quieren es entrenar e irse?” —se reprocha Cafú cuando recuerda que sus jugadores están preocupados por otras cosas además de la pelota—. Entonces me doy cuenta: no me interesa que ganen, me interesa que salgan de acá. A nosotros nos encanta que se vayan, que avisen en nuestro grupo de WhatsApp que consiguieron contrato y se vayan.

EL ETERNO BANCO DE SUPLENTES

La pretemporada de 2022 en la Mutual comenzó con 35 jugadores. Suelen llegar a unos 50. Pero en diciembre son muchos menos. Como si fuera un juego del liceo en el que nunca te eligen, los futbolistas desempleados ven cómo sus compañeros consiguen equipos, mientras ellos siguen ahí. A medida que pasan los meses, solo les queda entrenar para mantenerse en forma y esperar.

Algunos de los pocos que siguen sin equipo en diciembre se van a jugar a la primera división amateur, otros continúan hasta el comienzo del año y se embarcan en una pretemporada más con la Mutual, y están los que simplemente abandonan.

—Nosotros trabajamos únicamente como futbolistas. No hay otra cosa. Es lo que paga las cuentas. Entonces, la gente a veces no te entiende, te dicen que hagas otra cosa. Mi profesión es ser futbolista, si hago otra cosa, no voy a rendir —se queja Cafú—. Así se te va acortando la carrera. Es una presión que todas las personas tienen en su laburo, pero nosotros además tenemos la de la gente y sabemos que, si no ganamos, nos echan. Entonces, en enero es divino, los primeros diez quince días, pero después que va pasando el tiempo empiezan los problemas.

Mathías entra y sale del equipo de los que esperan desde hace dos años. A veces consigue probarse en algún cuadro profesional. Se va, lo intenta, no queda. Vuelve. Se cansa. Otras veces se rinde con la primera división y juega un tiempo en la C. Cuando termina el campeonato aparece nuevamente en las mañanas de la Mutual.

—Es un poco difícil, tenés que manejar la ansiedad, el nerviosismo, saber que algunos te van a ver para contratarte… Tenés que estar siempre preparado y también moverte para ver si conseguís algo —cuenta.

Y ahí entra en juego la salud mental. En el caso de los jugadores libres presenta particularidades relacionadas al contexto del fútbol uruguayo.

—Tenemos la idea de que el futbolista gana millones de dólares, y en Uruguay esa no es la realidad. La gran mayoría vive situaciones complicadas—explica Nicolás Bava, coordinador del Departamento de Psicología de la MUFP—. Hay una gran inestabilidad laboral: firman contrato por un año, pero al año no les renuevan, se quedan sin trabajo y pasan de golpe a formar parte del equipo de libres. A lo largo de los meses se agudiza y se complica su situación. Hay una necesidad económica de encontrar un sustento. A su vez, ellos no cuentan con un fondo de retiro. La jubilación que generan no la cobran cuando se retiran. Les toca recién a los 60 años. Ahí se da otra complicación. A su vez, está el estigma de la falta de formación educativa de los jugadores. Hay familias que les dicen: “O jugás o estudiás”. Ellos dejan de estudiar y después, cuando quedan libres, no tienen capacidad para trabajar prácticamente en ningún lado. Esta serie de situaciones configuran un estado bastante crítico cuando un futbolista queda libre. En algunas ocasiones está toda la familia pendiente de que se le dé el momento de volver.

Aunque no todos los futbolistas que estén entrenando en la Mutual van a tener un estado emocional negativo, es importante la presencia de un psicólogo deportivo en el plantel que pueda charlar con los jugadores, ya sea de forma individual o grupal, explica Jesús Chalela, quien fue durante 19 años presidente de la Sociedad de Psicólogos Deportivos del Uruguay y, además, durante años atendió particularmente a los jugadores de la Mutual que pedían asistencia. Su rol está enfocado en tres áreas: el entrenamiento psicológico, mediante herramientas que el paciente pueda aplicar para mejorar su ánimo; lo psicoeducativo, que les enseña a enfrentar las situaciones que surgen durante su paso por la Mutual de manera sana, sin afectar sus emociones y conductas (para lograrlo, recurre a una caja de herramientas para fortalecer algunas habilidades que luego se pondrán en juego en los partidos y entrenamientos, como la atención, motivación, concentración, autoestima, confianza o la toma de decisiones); y, por otra parte, se enfoca en la prevención en salud, que permite observar en las consultas si surgen crisis de pánico, angustias, problemas depresivos o tristeza por alguna circunstancia familiar grave, y en ese caso derivarlo con un especialista clínico.

Hasta setiembre de 2021 la Mutual transfería a quienes requerían asistencia psicológica con profesionales particulares. Pero luego de que en los primeros meses del 2021 ocurrieron cuatro suicidios vinculados al fútbol uruguayo -Santiago “Morro” García, Williams Martínez, Emiliano Cabrera y Maximiliano Castro- la directiva entendió que, como sindicato de los jugadores, era responsable de buscar soluciones.

RESPUESTAS EN PROCESO

Tras realizar un diagnóstico que evidenció que pocos clubes brindaban atención psicológica a sus jugadores, la Mutual creó un departamento de salud mental. Se encuentra enmarcado en el proyecto Más Mutual y está integrado por seis psicólogos especializados en deporte, que se encuentran disponibles para el plantel de la MUFP y también para los jugadores afiliados que tengan contrato profesional, tanto en la A como en la B. Seis meses después, a principios de 2022, se encuentran acompañando a 50 futbolistas que han pedido asistencia.

—Cualquier jugador de fútbol del país sabe que en la Mutual hay un equipo de psicólogos deportivos disponible —afirma Bava—. Hay un soporte que va a estar en cualquier momento del día durante todo el año disponible para atención.

Pero esto también tiene una letra chica: la Mutual brinda sus servicios a los jugadores que hayan tenido contrato firmado con un equipo profesional en algún momento de los últimos dos años. Por lo tanto, luego de dos años entrenando con la Mutual, si el jugador no consiguió equipo, tampoco tiene lugar en el plantel del sindicato. Se queda sin los entrenamientos de alta competencia, sin compartir su rutina con otros que viven lo mismo que él y sin el apoyo psicológico.

—Cuando nosotros asumimos, el complejo estaba muy deteriorado e iban a entrenar jugadores que hacía tres o cuatro años que no jugaban. Los profesionales que estaban activos no venían porque no había buen nivel. Ahora pusimos toda una nueva infraestructura, es un complejo de alto nivel y están solo los jugadores que realmente quedaron libres —explicó Maximiliano Russo, integrante de la directiva de la Mutual, en referencia a los jugadores que continúan en condiciones físicas de conseguir una oportunidad para volver a jugar.

UN CUPO PARA LA SALUD MENTAL

Desde 2021 la Mutual comenzó a darle espacio a la salud mental en el sindicato de jugadores de fútbol. Además de incluir psicólogos en sus servicios, desarrollaron el proyecto Más Mutual. De esta manera, les brinda a los jugadores de fútbol apoyo en tres áreas: educación, salud mental y oportunidades creativas.

—El departamento de salud mental es la segunda pata del proyecto. Quisimos generar una red de contención, de intervención, que tiene talleres y, a su vez, si algún jugador solicita ayuda de un profesional, se la podemos brindar —explica Mitchell Duarte, secretario de la MUFP.

Además, comenzaron a recorrer los clubes con un taller de prevención del suicidio. Durante el año pasado intervinieron en los planteles de Albion y Central Español y en 2022 visitarán al resto de los equipos profesionales.

—Al empezar a hablar, los futbolistas se predisponen de otra manera, quieren arrimarse, conectar con esta experiencia o pedir ayuda —cuenta Duarte—. Con esto plantamos la semilla. Y el número de consultas aumenta día a día.

—Los suicidios generan repercusión porque hay miedo, mucho miedo —explica el psicólogo deportivo Jesús Chalela—. En esos momentos aparecen pedidos puntuales de charlas. Pero el trabajo tiene que ser sostenido en el tiempo y con procesos. Cuando el psicólogo especializado convive con el equipo técnico y los jugadores, va a poder observar determinadas situaciones porque los conoce. Así, se pueden detectar más rápido las alertas.

En esta línea, los psicólogos de la Mutual tienen un protocolo de actuación para ponerse en contacto y a disposición ante la noticia de un futbolista que tuvo una lesión grave, la pérdida de un hijo, un divorcio, violencia intrafamiliar o cualquier evento que pueda generar una inestabilidad.

POR FUERA DE TODO

—En 2020, cuando estaba en la Mutual me la banqué yo solo y fue un poco más difícil —relata Mathías Riccino—. Tenía muchos amigos que también iban conmigo a los entrenamientos, me acompañaban en el auto, hablábamos... Pero en la cabecita estaba solo. Cuando pasa el tiempo y no te llaman de algún equipo, si no tenés contactos en el ambiente para buscar contrato, te sentís solo, de verdad. Entonces, a principios de 2021, tomé la decisión de ir a una psicóloga y probar. No solo por la ansiedad relacionada al fútbol, también por algunos aspectos de mi vida personal, pero me ayudó mucho con mi carrera. También empecé a meditar, me ayudó a controlar la mente, fue un cambio bastante grande.

A mitad del campeonato 2021, consiguió un pase. Entrenó dos meses con un equipo de la B, pero de un día para el otro le dijeron que no iban a contar con él. Otra vez volvió a cruzar el portón de la Mutual. Sin embargo, esta vez se sentía con más confianza y pudo afrontarlo seguro de sí mismo.

—Me agarraba en otro momento, con otra cabeza, y por ahí me tiraba para abajo y no me levantaba más —dice.

El último contrato profesional de Riccino terminó hace tres años. De acuerdo con la normativa de la Mutual, no puede ser más parte del plantel del gremio. Así, perderá la oportunidad de ser parte de un equipo con un funcionamiento muy similar al de uno profesional. Sin embargo, no pierde la esperanza de que hagan una excepción cuando queden pocos jugadores libres entrenando con la Mutual. Mientras, entrena por su cuenta a la espera de una llamada.

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